Maserati Quattroporte Sport GT S
También se han modificado las leyes de actuación de la impecable caja de cambios automática de 6 velocidades en busca de una mayor deportividad. Ahora permite apurar más las reducciones y no cambia a la siguiente marcha cuando en modo manual llegamos al régimen de giro máximo. Además, y pese a ser de convertidor de par, sigue dando un golpe de gas al reducir. Las levas para su manejo han crecido en tamaño para que sea más fácil accionarlas con el volante girado. El Maserati Quattroporte Sport GT S incorpora además un sistema “launch control” que permite rebajar el tiempo en el paso de 0 a 100 km/h y situarlo en 5,1 segundos (5,4 segundos el Quattroporte S, y 5,3 en el Quattroporte Sport GT S si no se usa este sistema). Para hacer uso de esta característica hay que desconectar el control de tracción y estabilidad, activar el modo Sport y, con el coche parado, pisar freno y acelerador al mismo tiempo. Desde ese mismo momento, mientras el motor se sitúa entre 2.300 y 2.500 vueltas, las ruedas traseras comenzarán a patinar y una vez que soltemos el freno el coche saldrá disparado dejando una humareda blanca y perfume a neumático a su paso.
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El Maserati Quattroporte Sport GT S ha rebajado el tiempo por vuelta en el circuito de Fiorano en un segundo respecto al Quattroporte S, lo que se debe también al empleo de una suspensión diferente. En esta versión deja de ser Skyhook de amortiguadores pilotados y emplea unos tradicionales de tarado fijo, eso sí, de mayor dureza. Los muelles también son más rígidos, un 30% los delanteros y un 10% los traseros, y la altura se ha rebajado 15 mm delante y 11 mm detrás. El resultado es un coche que, sin dejar de ser muy cómodo, resulta más eficaz todavía que el Quattroporte S, con menos movimientos parásitos de la carrocería y capaz de enmascarar muy bien sus casi dos toneladas de peso. En cualquier caso, no invita a desconectar los controles electrónicos de tracción y estabilidad a no ser que estemos en un circuito, ya que cuando abordamos un giro con excesivo optimismo o aceleramos más de la cuenta a la salida de una curva, es el eje trasero el que prácticamente sin previo aviso intenta “hacer de las suyas”. En cualquier caso, es un coche que permite disfrutar al volante como pocos.
Pocos motores suenan tan bien como el del Maserati Quattroporte Sport GT S
Pocos motores suenan tan bien como el del Maserati Quattroporte Sport GT S
El Maserati Quattroporte Sport GT S se diferencia estéticamente por las franjas rojas de sus tridentes, una característica intrínseca de los modelos más deportivos de Maserati. Además, la parrilla adopta barras verticales cóncavas en negro, el mismo color que las nuevas colas de escape ovaladas. Las llantas también son de diseño específico, de 20 pulgadas de diámetro, y con neumáticos de la medida 245/35 delante y 295/30 detrás. Los frenos no cambian, pero las pinzas van pintadas en rojo, aunque opcionalmente (647 euros) pueden ir acabadas en plata, azul, negro, titanio o amarillo. Por último, los faros delanteros tienen el fondo en tono más oscuro. En cuanto al interior, el volante de serie es de piel vuelta y los asientos son específicos con tapicería de Alcantara perforada. Asimismo, las inserciones son de una especie de fibra de carbono de tonalidad grisácea de llamativo aspecto. Sólo hay una cosa que nos gusta menos que en el Quattroporte S y es el precio: 149.486 euros. Leer más...